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Informe
Jahrbuch
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test de estrés bancario en otoño de 2014 supuso un punto y final
positivo en este sentido.
El Partido Popular
ha utilizado su mayoría absoluta para apro-
bar además una batería de nuevas reformas en numerosas áreas
como el derecho laboral, la educación, la unidad de mercado o el
emprendimiento. Están orientadas a conseguir una economía más
flexible, internacionalizada, competitiva y sostenible a largo plazo.
Los críticos sostienen que estas deberían ir más allá. A la vez ha
transcurrido relativamente poco tiempo para poder dar una valora-
ción definitiva.
La economía ha perdido lastre
con la dolorosa reducción del
sobredimensionado sector de la construcción que ha perdido más
de la mitad del peso en su contribución al PIB, apenas un 5 por
ciento en 2014, y ha destruido un gran número de puestos de traba-
jo. Y también gracias a la devaluación de salarios y precios ha vuel-
to a recuperar la competitividad perdida durante el boom, converti-
da ahora en ventaja para las empresas en su reorientación hacia el
mercado exterior. Los costes salariales unitarios bajan desde el año
2010 y aumentarían ligeramente de nuevo por primera vez en 2015.
España es un destino atractivo para los inversores extranjeros. La
industria del automóvil, que invierte continuamente en sus fábricas
españolas, son las primeras en demostrarlo. Los últimos titulares
provienen de Volkswagen al anunciar una inversión de 4.200 millo-
nes de euros para los próximos cincos años en las fábricas de Seat
en Martorell y de Volkswagen en Navarra.
Las nuevas alas de la economía
son por tanto “Made in Spain”
aunque no bastan por sí solas para explicar la actual dinámica de
crecimiento. El impulso adicional viene de fuera a partir de una
combinación de factores que actúan, de forma transitoria, como
un programa de estímulo coyuntural. A saber: el bajo precio del
petróleo, que da un respiro a consumidores y empresas, el pro-
grama de compra de bonos soberanos del BCE, lo que asegura al
Estado español unas condiciones de financiación favorables hasta
bien entrado el año 2016 (España, que solo tres años atrás vivía
acosada por los intereses y la prima de riesgo, pudo en abril de
2015 colocar bonos con tipo de interés negativo por primera vez
en su historia), la devaluación del euro, que apuntala la iniciativa
España es un destino atractivo para los inversores extranjeros. La industria del automóvil,
que invierte continuamente en sus fábricas españolas, son las primeras en demostrarlo”.