En esta tesitura y ante la alarmante proliferación de los ciberataques a
nivel global que afectan a todo tipo de organizaciones, la valoración y el
control de la ciberseguridad se han convertido en una necesidad prioritaria
en el campo de la gestión empresarial. Los ciberataques adoptan infinidad
de formas e irán mutando de una forma rápida e inmisericorde para
afinar más y así comprometer de manera eficaz los activos tangibles e
intangibles de empresas y de todo tipo de instituciones.
El fraude del CEO
Como consecuencia del hecho de que el CEO es por definición la
persona que en la mayoría de los casos tiene a su cargo la tutela de los
activos más valiosos de la compañía , ha proliferado de forma notable
el conocido como ”fraude del CEO”. Este puede adoptar diferentes
formas, si bien básicamente se trata de una suplantación del CEO para
apropiarse de forma indebida de activos de valor (activos financieros,
planos, diseños, contratos u otra documentación estratégica).
La suplantación se puede realizar por diferentes vías: teléfono, correo
electrónico ficticio, whatsapp o bien utilizando un software malicioso
(malware) a través del cual los delincuentes pueden recabar información
de las actividades de la compañía y/o incluso actuar desde el correo
electrónico del propio CEOmediante la técnica phising. Habitualmente
estas actuaciones llevan aparejado un conocimiento previo y exhaustivo
de la empresa, de sus directivos y del propio CEO a través de las redes
sociales u otra información de internet. Es común que el falso CEO
presente una persona “de confianza “que es la que gestionará la
rapiña de los activos en cuestión generalmente con uno solo de los di-
rectivos de la empresa.
Posibles medidas contra los ciberataques
Estos procesos, están diseñados ad hoc y coinciden con períodos en
los que se puede conocer la ausencia por diferentes motivos (viaje
profesional, asistencia a ferias, vacaciones, baja laboral) del auténtico
CEO. Si bien todas las organizaciones son vulnerables desde el punto
de vista de la seguridad, existen determinadas medidas que pueden
reducir considerablemente los indeseados efectos de un ciberataque:
1) Existencia de una
adecuada segregación
de funciones con controles
eficaces para la gestión de los activos clave de la organización.
2) Las actuaciones del CEO deben estar sometidas a
rigurosos controles
en aras de una mayor transparencia y seguridad.
3) Los datos de operaciones relevantes que afecten o puedan afectar a
activos fundamentales de la compañía deben estar
encriptados y
limitados
a un número prefijado de usuarios de nivel.
4) La compañía debe realizar
revisiones periódicas
de su nivel de
cumplimiento de las medidas de ciberseguridad y de protección de
datos.
5) En los puestos de responsabilidad, es necesario evaluar la
moralidad
profesional de los candidatos
.
6) Resulta fundamental la
formación continua
a todos los niveles de
las políticas de seguridad de la información.
Hasta aquí una sucinta relación de las diferentes medidas que se
pueden adoptar para evitar o mitigar los daños de un ciberataque
desde el punto de vista operativo. Resulta imprescindible sin embargo
concluir, que la adopción de medidas de protección de la información
no es una opción, es una obligación legal desde el punto de vista de
los administradores en tanto que deben actuar con la debida diligencia
y promover políticas internas que favorezcan el control de las
operaciones y eviten la comisión de delitos. La ciberseguridad se
constituye así en un elemento estratégico fundamental en las agendas
de los órganos de administración de las sociedades mercantiles.
Max Gosch, abogado y auditor de cuentas
Uhy Fay & Co Madrid
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economía
HISPANO-ALEMANA
Nº 3/2017




