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y centro de producción en Tánger, y HiTex, que pertenecían tam-

bién en 2010 al grupo de pequeñas empresas. El TOP 50 es sinóni-

mo de dinamismo, internacionalización, innovación y aumento de

la productividad superior a la media. Demuestran una necesaria

energía financiera y superan con creces la media de sus respectivos

sectores. Desde luego, una lista inspiradora.

Mientras que las pérdidas de competitividad externa en el pe-

riodo anterior al euro podían compensarse con una devaluación

de la moneda nacional, con el encorsetamiento que supone el

euro solo queda la depreciación interna de los salarios y los pre-

cios. Es lo que ha sucedido en España. Los costes por unidad sa-

larial han ido disminuyendo desde 2010, pararon en 2015 y vol-

vieron a disminuir en 2016 (según el servicio de análisis económico

Funcas, un -0,4 por ciento en comparación con el año anterior). Es-

to ha fortalecido la capacidad exportadora de muchas empresas y el

atractivo de España como emplazamiento, si bien ha alimentado

también la insatisfacción social y regional.

Ser competitivo, sin embargo, no es solo sobrevivir a la competencia in-

ternacional, aunque este suela ser el foco principal de atención. La

competitividad también indica la viabilidad futura de una economía, si

es capaz de generar prosperidad de forma constante a través de ganan-

cias de productividad, de corregir los desajustes económicos existentes,

así como de mantener las crisis a raya y de generar un crecimiento que

no deje de lado a partes de la población y al medio ambiente.

España y sus regiones en la comparativa internacional

Varios

rankings

internacionales examinan la competitividad de los paí-

ses en estos aspectos. Por ejemplo, el Global Competitiveness Index

(GCI) del Foro Económico Mundial evalúa los factores e instituciones

que son fundamentales para mejorar la productividad, considerándose

esta un factor esencial para el crecimiento económico y la prosperidad.

El GCI 2017/18, presentado a finales de septiembre, coloca a España en

el puesto 34 de los 137 países analizados, lo que supone una ligera caí-

da de dos posiciones respecto al año anterior. Como puntos fuertes de

las doce categorías analizadas destacan las infraestructuras (puesto

12), el tamaño del mercado (17), la disponibilidad tecnológica (28) y la

educación (28), gracias a la alta integración en la educación secundaria

y terciaria y a la calidad de las escuelas de negocios. El entorno macro-

económico (90) es particularmente vulnerable a la elevada deuda pú-

blica y al déficit presupuestario. La eficiencia del mercado de trabajo

(70) y el desarrollo de los mercados financieros (68) tampoco son satis-

factorios. Los factores más problemáticos son: una burocracia guberna-

mental ineficiente, los tipos impositivos, unas regulaciones laborales

restrictivas, una innovación inadecuada y el acceso a la financiación.

Estos deberían ser los puntos de partida de la acción política para cerrar

la distancia con las naciones más competitivas, en este caso Suiza, Es-

tados Unidos, Singapur, Países Bajos y Alemania.

¿Cuál es la situación en las regiones? Partiendo del enfoque del GCI,

la Unión Europea viene examinando cada tres años desde 2010 la

competitividad de las 263 regiones de Europa. Esta se define como

la capacidad de una región para ofrecer a sus empresas y residentes

un entorno atractivo y sostenible para vivir y trabajar. En el índice

presentado en febrero de 2017, solo la Comunidad de Madrid y el

País Vasco logran una competitividad por encima de la media de la

UE. En la media encontramos a Navarra y ligeramente por debajo a

Cataluña. "Son las cuatro comunidades autónomas que apuestan

con más fuerza por una economía basada en el conocimiento", es-

criben la Fundación BBVA e Ivie en su análisis. Pero incluso estas re-

giones, que son la punta de lanza en términos de competitividad de

España, presentan debilidades en comparación con las principales

regiones europeas. La reorientación del modelo de producción debe

basarse, pues, en medidas que corrijan los principales frenos regio-

nales para la competitividad. Estos incluyen la calidad de las institu-

ciones, la red de infraestructuras, los recursos humanos disponibles,

la cualificación de los emprendedores y los esfuerzos de innovación.

16

economía

HISPANO-ALEMANA

Nº 4/2017

En

POR

tada

La posición de España en los

rankings

internacionales

Puesto Número

de países

The Travel & Tourism Competitiveness (TTCI)

1

14

Environmental Performance Index

6

180

Logistics Performance Index (LPI)

23

160

Global Connectedness Index

23

140

Venture Capital & Private Equity

Country Attractiveness Index

26

125

Corruption Perceptions Index (CPI)

41

176

Global Innovation Index

28

128

Global Entrepreneurship Index

33

138

Networked Readiness Index (NRI)

35

139

Global Talent Competitiveness Index

35

118

Human Capital Index (WEF)

44

130

Index of Economic Freedom

69

180

Health-Care Efficiency Index

3

55

Digital Economy and Society Index

14

28

Global Manufacturing

Cost-Competitiveness Index

25

40

Innovation Scoreboard

24

36

International Tax Competitiveness Index

27

35

Fuente: Círculo de Empresarios (Barómetro)

foto: Zara