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economía
HISPANO-ALEMANA
Nº 4/2017
Según el Círculo de Empresarios, el 99,3 por ciento de las empresas espa-
ñolas son pequeñas empresas y microempresas, contando un 94,6 por
ciento de ellas con menos de diez empleados. "Estas microempresas re-
presentan en España el 40,4 por ciento del empleo total, pero solo el 25,9
por ciento de creación de valor ", reza su informe 2016 sobre la situación
de las pymes. Esto se traduce en una menor productividad por trabajador
en estas microempresas. En conjunto, las empresas grandes y medianas
representan solo el 0,7 por ciento del total (cuatro veces más en Alema-
nia). Generan el 55,2 por ciento de la creación bruta de valor. "Si no tene-
mos un tamaño mínimo en este mundo globalizado, no podemos ni crear
empleo ni mantener el talento, afrontamos grandes dificultades para fi-
nanciarnos y para desarrollarnos a nivel internacional o invertir en I+D",
comenta el presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane,
respecto a la realidad de la gran mayoría de las empresas españolas. No
obstante, la innovación es precisamente una estrategia por la que tiene
que apostar España, ya que no es posible competir internacionalmente
únicamente a base de contener los salarios.
Así pues, la economía española invierte muchos recursos en estructuras
empresariales menos productivas y de orientación nacional. Los mayo-
res incrementos en la productividad laboral se observan en el salto de la
categoría de microempresas a la categoría de pequeñas empresas. El
tamaño es aún más decisivo en los procesos de innovación. Por ejem-
plo, el 39 por ciento de las grandes empresas realizan innovaciones
tecnológicas, frente al 22 por ciento de las medianas y solo el 9 por
ciento de las más pequeñas. La mayoría de las sucursales extranjeras
son empresas medianas y grandes.
La prueba de fuego es el mercado
Así pues, el paradigma de la competitividad no difiere significativamen-
te para las empresas españolas medianas, pequeñas y grandes de los
otros competidores internacionales en su clase: empleados productivos,
inversión en activos productivos, creatividad, marca, excelencia, innova-
ción, orientación al cliente, formación (también de los cargos directi-
vos), digitalización, eficiencia e internacionalización. Los requisitos son
la solidez financiera y el acceso a la financiación. La prueba de fuego es
el mercado. Una gran cantidad de empresas españolas de tamaño me-
dio se vieron sorprendidas por la crisis con el pie cambiado, ya sea por
un exceso de endeudamiento, como proveedoras de la industria de la
construcción, por una estrategia comercial poco flexible, la concentra-
ción en el mercado interior (que se hundió) o por la dependencia de la
financiación, que se secó durante varios años. De este modo, vieron re-
ducido su stock, una tendencia que terminó con la mejora de las cir-
cunstancias en 2013. Las que resistieron el largo y duro viacrucis eco-
nómico evolucionan positivamente, cuentan de media con un activo
más alto, menos deuda, una mayor rentabilidad, más ingresos que en
2010 y su productividad es mayor. Medida en ingresos por empleado,
este dato alcanzó en 2014, según el informe sobre pymes, un promedio
de 262.620 euros, su valor más alto desde la crisis, incluso superior a la
de las grandes empresas españolas (250.000 euros).
No obstante, para que la economía española gane competitividad, debe
alentar a sus microempresas y pequeñas empresas a crecer, crear un
ambiente propicio para el emprendimiento y las start-ups y, en todo
caso, generar un entorno favorable a las empresas. Con el apoyo de la
UE y los préstamos del BEI, las pymes en España pueden acceder a di-
versos programas. Con 10.000 millones de euros en préstamos concedi-
dos por el BEI, el país ibérico fue el mayor beneficiario en 2016. Dos
tercios de estos fondos beneficiaron a proyectos de pymes. Pero no es
solo una cuestión de dinero. "Hemos desactivado 130 regulaciones re-
lacionadas con el tamaño de la empresa", dijo el presidente Mariano
Rajoy en la preparación de una estrategia de crecimiento empresarial
que tiene como objetivo mejorar la competitividad española. De hecho,
la densidad de regulación aumenta en ciertos umbrales (alrededor de 6
millones de euros o 50 empleados). Durante mucho tiempo, la econo-
mía ha estado pidiendo un aumento de estos umbrales de referencia, a
nivel de impuestos, laborales y administrativos.
A pesar de algunos obstáculos, las empresas consiguen crecer hasta al-
canzar dimensiones medianas; en parte, este fue el caso incluso en medio
de la recesión. Cuatro de ellos se pueden encontrar en la selección TOP 50
de la clase media española, que el Círculo de Empresarios presenta cada
año como ejemplos de éxito. Como novedad en la lista, gracias a su salto
al segmento en 2016, aparecen la mayorista alimentaria Unión Martín,
con sede en Las Palmas y una gran proyección internacional, y la empresa
de procesamiento de alimentos y conservas José Baringo de Valencia. Re-
piten en el
ranking
las empresas textiles Hallotex, con sede en Barcelona
En
POR
tada
Evolución del peso de las grandes empresas en Europa
(cuota en%del número total de empresas)
2010 2016
1)
Micro
Pequeña
Mediana
Grande
Micro
Pequeña Mediana
Grande
(0-9)
(10-49)
(50-249)
(250+)
(0-9)
(10-49)
(50-249)
(250+)
España
93,8
5,4
0,7
0,1
94,6
4,7
0,6
0,1
Alemania
82,2
14,7
2,6
0,5
82,4
14,5
2,6
0,5
Francia
94,2
4,8
0,8
0,2
94,3
4,7
0,7
0,1
Italia
94,6
4,8
0,5
0,1
95,0
4,4
0,5
0,1
Reino Unido
89,2
8,8
1,6
0,4
89,2
9,0
1,5
0,3
1)
2016: estimaciones de Eurostat
Fuente: Círculo de Empresarios (La empresa mediana española 2015) a partir de los datos de Eurostat




