28 economía HISPANO - ALEMANA Nº 2/2026 En nuestro sector, energía y sostenibilidad no son dos debates distintos, forman parte de la misma conversación. Un centro de datos que no sea eficiente, que no planifique bien su consumo y que no esté alineado con la transición energética, simplemente no será competitivo. Somos autoexigentes, mucho más que otros sectores. Los nuevos proyectos incorporan estándares cada vez más exigentes de eficiencia, contratación renovable, refrigeración avanzada y optimización del uso del agua. En España, además, partimos de una ventaja objetiva: una base renovable muy competitiva y una posición de liderazgo en PPAs, que es especialmente valiosa para una industria intensiva y de largo plazo. Pero no basta con tener renovables y ser líderes mundiales, como lo es España. La gran cuestión es saber convertir esa ventaja en capacidad real conectada a tiempo. En esto, la red es determinante; si no somos capaces de acompasar el despliegue eléctrico con la demanda digital, España puede perder una parte sustancial de esta oportunidad. Como comentaba antes, nuestro Informe Anual 2025 muestra que, en un escenario de continuidad, la inversión acumulada hasta 2030 puede alcanzar 66.900 millones de euros, mientras que en un escenario restrictivo se quedaría en torno a 43.000 millones. La solución no pasa por enfrentar sectores, sino por planificar mejor, priorizar proyectos maduros y dar seguridad jurídica. Alemania sabe muy bien que la industria necesita certidumbre. Si España quiere el liderazgo digital, y está en posición de conseguirlo, no podemos permitirnos una red del siglo XX para desplegar la economía digital del siglo XXI. Enfoque Infraestructuras digitales Hablar hoy de centros de datos es hacerlo de soberanía digital y de competitividad europea. No lo decimos sólo desde el propio sector, el informe Draghi sobre el futuro de la competitividad europea deja claro que Europa necesita reforzar su base tecnológica e infraestructuras estratégicas si quiere reducir dependencias y ganar autonomía. En esa agenda, la infraestructura digital es esencial. Los centros de datos son justamente eso: la base física que permite almacenar, procesar y proteger los datos de la Administración, la banca, la sanidad, la industria o la inteligencia artificial. España tiene una oportunidad estratégica para Europa, porque nuestra conectividad, nuestra posición geográfica como nodo natural entre continentes y nuestra capacidad de crecimiento nos permiten aportar nueva infraestructura en un momento clave. La soberanía digital europea no se construye con discursos, ni sólo centrándonos en desarrollar regulaciones. Se logra con infraestructuras esenciales como los centros de datos. El debate sobre soberanía tecnológica ha cobrado una nueva dimensión en Europa. Procesar y almacenar datos en territorio europeo se considera hoy una cuestión estratégica para la autonomía del continente en ámbitos como la inteligencia artificial, la defensa o las infraestructuras críticas. ¿Qué papel desempeñan los centros de datos españoles en esta nueva ecuación geopolítica y cómo puede España contribuir a reforzar la soberanía digital y la resiliencia de las infraestructuras críticas europeas? España bate récords de generación renovable y, sin embargo, la capacidad de la red eléctrica se ha convertido en uno de los principales retos del sector. Spain DC ha estimado una inversión acumulada de hasta 66.900 millones de euros hasta 2030, aunque un escenario más restrictivo en términos de capacidad de red reduciría significativamente esa cifra. ¿Cómo aborda el sector el binomio energía–sostenibilidad y de qué manera la colaboración con el sistema eléctrico y las Administraciones puede contribuir a un crecimiento ordenado de la infraestructura digital en España? España reúne condiciones muy potentes para ser el hub digital del sur de Europa
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