REVISTA/ZEITSCHRIFT ECONOMÍA HISPANO-ALEMANA 01/2020

31 economía HISPANO - ALEMANA Nº 1/2020 Siendo un spin-off de la Universidad de Zaragoza, Bitbrain lleva en su ADN la conexión universidad- empresa en el campo I+D+i. Los debates en nuestro III Encuentro Empresarial Hispano-Alemán sobre formación en noviembre pasado reflejaban que las relaciones entre lo académico y lo empresarial suelen ser complicados. ¿En su opinión, qué hace falta para agilizar este intercambio de conocimiento? ¿Están las universidades suficientemente preparadas para ello? No existe una forma fácil de agilizar el intercambio de conocimiento. Tanto universidades como empresas están haciendo intentos para encontrarse, pero es complicado. El problema básicamente es que no les mueven los mismos intereses. A día de hoy, los investigadores en la universidad logran avanzar en su carrera profesional publicando artículos de investigación en revistas de primer nivel y, en general, esto supone avanzar en una pieza clave de conocimiento que está muy lejos de mercado. Al investigador no le compensa seguir desarrollando hacia mercado porque eso no se ve tan reconocido a nivel de investigación (y por lo tanto en su CV y carrera académica), pero para la empresa es en muchos casos imposible coger esa investigación tan básica ya que es demasiado complicada y conlleva demasiados riesgos llevarla adelante. Así que, no solo es un problema de que la Universidad no está preparada, tampoco la empresa lo está. Aunque hay excepciones… algo que estamos observando en los últimos años es que las grandes tecnológicas se están llevando a los investi- gadores de la universidad. Estas empresas se han dado cuenta de que estamos en una carrera por el conocimiento y que ese conocimiento lo tienen las universidades. Sin embargo, también se han dado cuenta que las universidades van lentas, así que fichan a los mejores investigado- res y les dejan hacer la misma investigación que hacían en la universidad pero con un presupuesto un orden de magnitud mayor para montar su equipo de investigación. Al final, estas empresas se quedan con el conocimiento y con un equipo de personas formadas que sí pueden llevar las investigaciones básicas a producto. Pero… están “descabezando” las universidades y esto, es algo que nos debería preocupar. Para esquivar limitaciones de crecimiento por el tamaño de sus mercados domésticos, muchas empresas de nueva creación adoptan pronto una fuerte orientación hacia el exterior. ¿Dispone Bitbrain de una estrategia de internacionalización? ¿Qué interés puede tener el mercado alemán para su empresa? Otro factor clave para la creación de nuevas empresas es el llamado espíritu emprendedor. ¿Por qué existen tantas reticencias a lanzar un negocio propio en España? ¿De qué forma puede cultivarse un entorno favorable para la creación empresarial? Desde nuestros orígenes hemos trabajado a nivel internacional, sin em- bargo hemos estado muchos años centrados en desarrollar la I+D, sin tener una estrategia clara de internacionalización. Ha sido en el último año cuando hemos empezado a trabajar en ella, seleccionando distribuidores en mercados como Chi- na o Latinoamérica y reservando otros como EE.UU . (donde hemos abierto ofici- nas este 2020) o Alemania para la venta directa. Para nosotros Alemania es un mercado muy interesante para la línea de negocio que tenemos para academia. En Alemania nos encontramos a grupos muy potentes y de referencia mundial en el ámbito de la investigación en interfaces cerebro-computador y colaboramos frecuentemente con ellos en grandes proyectos de investigación científica. Creo que hay dos problemas en España, el primero es el miedo al fracaso. En nuestra cultura el fracaso se paga caro, pocas personas entienden que el aprendizaje que puedes adquirir en un fracaso es mucho mayor que el aprendizaje que puedes adquirir si te quedas quieto sin salir de tu zona de con- fort. El segundo problema es que la ambición está mal vista, nos educan para que seamos humildes y al final nos acabamos creyendo que no somos capaces de hacer las cosas y perdemos cualquier ambición. Personalmente considero que la ambición es positiva para cre- cer como persona, aunque obviamente me refiero a la am- bición por aprender y por llegar lejos sin tener que pasar por encima de nadie, es decir, sin chocar con otros valores. Así que, si quisiéramos realmente ser un país más emprendedor, deberíamos apostar por educar a nuestros hijos a valorar el aprendizaje y en una ambición positiva.

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