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59 economía HISPANO - ALEMANA Nº 4/2018 La magia del Pirineo Los Pirineos se erigen como una de las fronteras más espectaculares de Euro- pa. Alcanzan su máximo esplendor en la provincia de Huesca, donde ofrecen postales con pueblos de estrechas callejuelas e imponentes casas con muros de piedra que aíslan de las temperaturas extremas del invierno, afilados tejados de pizarra que impiden que la nieve se acumule sobre ellos y balcones con vigas de madera discretamente decorados. A pesar de ser especialmente conocidos por sus estaciones de esquí (Formigal-Panticosa, Astún, Candanchú y Cerler), los Pirineos ofrecen un sinfín de posibilidades: paisajes salvajes, historia y un gran legado cultural. La mejor manera de conocer el Pirineo es recorriéndolo a pie, ya que ofrece rutas para todos los niveles de dificultad. Dentro del patrimonio natural despunta el Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido, entorno protegido gracias a la riqueza de su flora y fauna, y del cual en este año 2018 se conmemora su centenario. Si se opta por un plan más bien relajado, recomendamos pasear por sus pueblos con encanto como Ansó, en el valle homónimo o Panticosa, en el valle de Tena. La visita a Jaca es prácticamente obligada debido a su ubicación, su condición de población perteneciente al Camino de Santiago y su legado arquitectónico, que reúne valiosas muestras de románico en sus alrededores como la catedral o el monasterio de San Juan de la Peña. Quien busque montaña en estado puro puede visitar alguno de los ibones, nombre que reciben los lagos, como el de Estanés en el valle del Aragón o el de Basa de la Mora en el Sobrarbe; acercarse a magníficas cascadas como la Cola de Caballo en Ordesa o el Forau de Aiguallut en Benasque o alcanzar las cumbres más altas del valle de Benasque como el Posets o el Aneto, que con sus 3.404 m es el punto más alto de la cordillera. El Pirineo está lleno de rincones que bien dejan ver por qué se habla de la magia de Huesca. Gässchen, um die Häuser mit seinen Arkaden und Fassaden zu bewundern. In derselben Gegend und sehr nahe an Ordesa befindet sich das Valle de Gistaín , oder Bal de Chistau , wie die Einheimischen es nennen. Das Tal ist recht klein und besteht nur aus drei Gemeinden, allerdings sollten Sie den Ibón de Plan oder Basa de la Mora , ein geheimer Schatz, nicht verpassen. Das Tal von Benasque – Last but not least Zu guter Letzt, bereits an der Grenze zu Katalonien, befindet sich das Tal von Benasque, dessen Straßenzugang die schmale sowie spektakuläre Schlucht von Ventamillo ist. In den etwa 10 kmAutofahrt hat man das Gefühl, von den Bergen verschlungen zu werden. Das Hauptdorf des Tales heißt ebenfalls Benasque, ein typisches Bergdorf voller Schieferdächer, das Heimat des beliebten Skigebiet namens Cerler ist. Kaum einen Kilometer von Benasque entfernt ist das Dorf Anciles einen Halt wert. In Anciles steht die Zeit still. Am besten spaziert man ohne Ziel durch seine Gässchen. In Anciles gibt es nur Häuser mit dicken Wänden aus Stein und in den breiten Innenhöfen sind die Kutschen geparkt, als befände man sich in einer anderen Zeit. Wenn man nach oben blickt, sieht man den fantastischen Naturpark Posets-Maladeta, ebenfalls ein absoluter Blickfang der Gegend, mit den aufragenden Gipfeln der Pyrenäen: Posets, Pico Maldito oder der mit 3404 Metern höchste Gipfel der Pyrenäen, der Aneto. Wie die anderen Täler bietet Benasque Wanderrouten für alle. Besonders schön und beliebt ist die von Los Llanos del Hospital über den Forau de Aigualluts , ein großartiger Wasserfall, der das Wasser vom Gletscher Aneto auffängt. Ob sie sich mit grünen Wiesen, verschneiten Landschaften oder mit orange-rötlichen Blättern bedeckt darstellen, die Pyrenäen bieten die perfekte Gelegenheit eine neue und noch ziemlich unbekannte Seite Spaniens kennenzulernen. w Panorama Benasque desde el mirador. Foto: Ayuntamiento de Benasque. Oficina de turismo
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