29 economía HISPANO - ALEMANA Nº 1/2026 Siempre he creído que la formación profesional es una de las grandes puertas de entrada a la industria, también en sectores tan exigentes como la defensa. Es una formación muy conectada con la realidad industrial, que prepara a las personas para incorporarse desde el primer día a proyectos complejos, con una base técnica robusta y una mentalidad práctica. En un contexto de escasez de talento técnico, las empresas tractoras tenemos una gran responsabilidad. No podemos limitarnos a esperar a que el talento llegue, sino que tenemos que implicarnos activamente. Eso significa colaborar con los centros de formación profesional, ayudar a definir los perfiles que realmente necesita la industria y ofrecer itinerarios claros de empleo y desarrollo profesional. En Indra lo hacemos a través de acuerdos con centros de FP en todo el territorio nacional, incorporando talento joven que cada vez llega mejor preparado para los retos industriales y tecnológicos que tenemos por delante. Asimismo, la FP Dual permite algo tan importante como retener este talento, ofrecer estabilidad y construir carreras profesionales a largo plazo. Además de una cuestión educativa, apostar por la formación profesional es una decisión estratégica para la competitividad industrial del país. En las nuevas fábricas e instalaciones que estamos abriendo por toda España vamos a incorporar este tipo de perfiles procedentes de la formación profesional, ofreciendo la oportunidad de acceder a un empleo de calidad y altamente cualificado a muchos jóvenes y técnicos expertos sin necesidad de desplazarse a grandes ciudades como Madrid o Barcelona. La Cámara Alemana es una firme defensora de la Formación Profesional Dual como modelo para reforzar la competitividad industrial. En un contexto de escasez de talento técnico, y desde su experiencia, ¿qué papel pueden desempeñar empresas tractoras como Indra para impulsar la formación profesional y el desarrollo de perfiles técnicos que necesita la industria? Para terminar, más allá del contexto europeo y del debate sobre política industrial, Indra se encuentra en un momento clave de su evolución como grupo industrial y tecnológico. Desde su perspectiva, ¿qué quiere que represente Indra en los próximos años dentro del ecosistema industrial europeo y qué papel aspira a desempeñar la compañía en la reindustrialización y la competitividad de España? Indra está en un momento clave de su evolución como grupo industrial y tecnológico, especialmente en el ámbito de la defensa. Nuestro compromiso, ambición y aspiraciones son máximas, ya que en los próximos años queremos consolidarnos como un actor de referencia en Europa, no solo por nuestras intenciones, sino por nuestra capacidad real de ejecutar programas complejos y cumplir con los compromisos industriales. Queremos reforzarnos como coordinador de programas europeos, incrementar nuestra presencia en los futuros programas, empujar de esta forma al resto de empresas españolas y contribuir a la soberanía tecnológica y a la autonomía estratégica de España y Europa. Nuestra aspiración es muy clara y pasa por contribuir a una industria española más fuerte, mejor integrada en Europa y con capacidad para liderar proyectos estratégicos. Esto pasa por desarrollar capacidades propias, invertir en tecnología y producción y, al mismo tiempo, cooperar con otros socios europeos desde una posición de fortaleza. Queremos que Indra sea percibida como una empresa que aporta soluciones, capaz de actuar como tractor del ecosistema industrial y de integrar a pymes en proyectos de alto valor añadido. El objetivo final es generar valor a largo plazo y ayudar a que la industria española gane peso en el nuevo escenario europeo, donde la autonomía estratégica y la capacidad industrial van a ser determinantes. Resolver necesidades con soluciones externas puede ser útil a corto plazo, pero no crea capacidades propias ni fortalece el tejido industrial
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