Revista/Zeitschrift Economía 2026-01 | Cámara de Comercio Alemana para España | AHK Spanien

11 economía HISPANO - ALEMANA Nº 1/2026 un entorno global cada vez más exigente, Europa necesita reforzar su base industrial, acelerar la innovación y crear las condiciones adecuadas para que sus empresas puedan competir en igualdad de condiciones a nivel internacional. España y Alemania están especialmente bien posicionadas para contribuir de manera decisiva a este objetivo, gracias a la complementariedad de sus economías y a una relación bilateral que atraviesa un momento especialmente positivo”. Con estas palabras subrayaba Osmar Polo, presidente de la Cámara Alemana, durante la presentación del eje temático en la Recepción de Año Nuevo en Madrid, la importancia de la reindustrialización como vector de desarrollo económico. El lema del eje temático ‘Alemania y España: por un ecosistema empresarial más competitivo y resiliente’ representa una declaración de intenciones para colaborar en una nueva fase de la economía del siglo XXI. En el caso de la colaboración hispano-alemana, Pablo García-Berdoy, líder de Asuntos Públicos de LLYC en Europa, se remonta a los orígenes: “La historia de la industrialización en España está muy ligada a la potencia industrial alemana ya desde el siglo XIX. Desde la minería a la química, pasando por el sector eléctrico, fueron desarrollando con éxito una cultura de aprendizaje y colaboración que, con el tiempo, se ha convertido en una de las relaciones más fructíferas de nuestro tejido productivo, empezando por el sector clave del automóvil”. García-Berdoy, diplomático desde 1987, que ha desarrollado gran parte de su carrera en el ámbito europeo (con cargos como Embajador en Alemania y Embajador Representante Permanente ante la Unión Europea), añade la relevancia de lo siguiente: “La gran capacidad técnica de los ingenieros españoles y su competitividad en el ámbito digital, que anticipan una colaboración aún más intensa en esta nueva revolución industrial que estamos viviendo. Un factor importante en este sentido es la ventaja que puede suponer para España la capacidad de producción de energía renovable en un volumen y precio que hacen a España muy atractiva para el desarrollo industrial que viene”. Un gran desafío El escenario es, en todo caso, desafiante, en un (muy) complejo panorama geopolítico en el que potencias como China menguan las capacidades de liderazgo de Estados Unidos y la Unión Europea. Por ello, los informes Draghi y Letta apuntan a la reindustrialización como vector, sí o sí, de la competitividad europea, reto ante el que España procura hacer lo posible con marcos como el de la Estrategia Española de Política Industrial 2030 (EEPI 2030), a la espera de la aprobación de la Ley de Industria y Autonomía Estratégica que, como ha señalado recientemente Hereu: “Actualiza por primera vez desde 1992 el marco regulatorio industrial para reforzar la colaboración público-privada y blindar capacidades industriales críticas”. De acuerdo a las estimaciones del informe Draghi, el objetivo es que la industria alcance el 20% del PIB (en la actualidad ronda el 14-15%). Al menos, los Índices de Producción Industrial (IPI) y Coyuntura indican “En Foto: Siemens

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