29 economía HISPANO - ALEMANA Nº 3/2025 La tecnología no funciona por sí sola. Detrás siempre hay personas que la crean, la aplican y la hacen evolucionar. Y hoy vivimos una situación clara: la demanda de perfiles digitales crece mucho más rápido que la oferta. Eso genera una competencia fuerte entre empresas, no solo por atraer a los mejores profesionales, sino por mantenerlos a largo plazo. Creo que las compañías tenemos que mirar el talento en tres planos. El primero es la formación: acompañar a nuestros equipos en el aprendizaje continuo, porque las competencias digitales se renuevan constantemente. El segundo es la atracción: ofrecer proyectos con propósito, donde la gente vea que su trabajo tiene impacto más allá de un salario. Y el tercero es la fidelización: crear entornos flexibles y abiertos, donde los profesionales puedan crecer y equilibrar su vida personal y laboral. El talento digital no se compra con un contrato, se gana con confianza, desarrollo y propósito. Las empresas que lo entiendan serán las que marquen la diferencia en los próximos años. Y eso implica invertir en las personas con la misma intensidad con la que invertimos en tecnología. El éxito de la digitalización no depende solo de la tecnología, sino también del talento capaz de desarrollarla y aplicarla. En un mercado cada vez más competitivo, captar y retener perfiles digitales es un reto para todas las organizaciones. ¿Cómo valora la situación actual del talento en el ámbito tecnológico y qué deberían hacer las empresas para formar, atraer y fidelizar a los profesionales que necesitan? En un entorno global, la innovación y la seguridad digital requieren cada vez más colaboración entre empresas, asociaciones e instituciones, además de alianzas internacionales que permitan ganar escala y competitividad. ¿Qué papel juegan, a su juicio, estas redes de colaboración en el desarrollo tecnológico y cómo pueden ayudar a que compañías de origen local, como Versia, se proyecten también en el ámbito internacional? En un mundo interconectado, la innovación y la ciberseguridad no pueden abordarse de manera aislada. La velocidad de los cambios tecnológicos y la complejidad de las amenazas exige que empresas, asociaciones e instituciones trabajemos juntos, compartiendo conocimiento, recursos y buenas prácticas. Las redes de colaboración son, en este sentido, una palanca esencial: permiten acelerar el desarrollo tecnológico, evitar duplicidades y, sobre todo, generar confianza entre actores que comparten objetivos comunes. Para compañías de origen local como Versia, estas alianzas representan una oportunidad estratégica. Por un lado, nos facilitan acceder a ecosistemas internacionales de innovación, donde el intercambio con partners globales multiplica nuestra capacidad de aprendizaje y de adaptación. Por otro, nos ayudan a proyectar nuestro conocimiento y nuestras soluciones más allá del ámbito regional, demostrando que desde el País Vasco es posible aportar valor diferencial en áreas como la digitalización, la inteligencia artificial o la ciberseguridad. Creo firmemente que la competitividad del futuro dependerá de nuestra capacidad para cooperar. Las alianzas internacionales no solo nos permiten ganar escala, sino también fortalecer nuestra resiliencia colectiva frente a los retos tecnológicos. En definitiva, la colaboración es hoy una condición indispensable para innovar con impacto y proyección global. Muchas empresas aún no han interiorizado que la seguridad es un activo de marca, confianza y continuidad operativa Quien no gestione adecuadamente su seguridad digital, estará comprometiendo su competitividad futura
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