Revista/Zeitschrift 2025-03 | Cámara de Comercio Alemana para España | AHK Spanien

28 economía HISPANO - ALEMANA Nº 3/2025 Coincido plenamente en que la digitalización es, ante todo, un desafío cultural. La tecnología está disponible y madura, pero su adopción real depende de las personas, de cómo entienden el cambio y de cómo se sienten parte de él. Las principales barreras que observamos suelen estar relacionadas con la resistencia a modificar hábitos consolidados, la falta de capacitación digital y, en algunos casos, con estructuras organizativas demasiado rígidas que dificultan la agilidad necesaria para innovar. También influye la percepción de la digitalización como un coste en lugar de una inversión estratégica, lo que frena decisiones clave. Superar estas barreras exige liderazgo claro y comunicación transparente. Es fundamental que la dirección impulse una visión compartida sobre el valor de la transformación digital, vinculándola directamente con la competitividad y el futuro del negocio. Además, la formación continua cobra un papel esencial: los profesionales necesitan sentirse preparados y acompañados en el proceso. Y no menos importante, hay que promover una cultura de innovación abierta, donde el error se entienda como parte del aprendizaje. En definitiva, digitalizar no es solo implementar nuevas herramientas, sino cultivar una mentalidad que permita a la organización evolucionar con flexibilidad, confianza y visión de largo plazo. Muchas empresas siguen viendo la digitalización como un reto más cultural que tecnológico. ¿Cuáles diría que son hoy las principales barreras para avanzar en este proceso y cómo pueden superarse para ganar competitividad? Más que una herramienta concreta, la innovación es hoy un proceso transversal que combina cultura empresarial, talento y tecnologías emergentes para transformar sectores y abrir nuevas oportunidades de negocio. Inteligencia artificial, gestión del dato o automatización son algunas de las palancas que ya están cambiando la forma en que las compañías operan y compiten. ¿Cómo valora usted esta evolución y qué deberían tener en cuenta las empresas para integrar la innovación en su estrategia de innovación de forma efectiva y sostenible? La innovación ha dejado de ser un área acotada a un departamento o a un conjunto de proyectos aislados; hoy constituye un proceso transversal que afecta a toda la organización. Lo vemos con la inteligencia artificial, la gestión avanzada del dato o la automatización: tecnologías que no solo mejoran la eficiencia, sino que redefinen sectores enteros y generan nuevos modelos de negocio. Sin embargo, la clave no reside únicamente en incorporar estas herramientas, sino en construir una cultura que favorezca la apertura al cambio, la colaboración y la mejora continua. Desde mi experiencia, las empresas que integran la innovación de manera efectiva son aquellas que la entienden como un compromiso colectivo. Esto implica formar y atraer talento diverso, impulsar equipos multidisciplinares, y fomentar la creatividad con la misma seriedad con la que se gestiona la rentabilidad. Al mismo tiempo, la innovación debe ser sostenible: no puede comprometer la seguridad, la ética o el bienestar de las personas. En ese sentido, resulta fundamental avanzar con una visión responsable, equilibrando el aprovechamiento de tecnologías emergentes con una gobernanza sólida. En definitiva, innovar no es solo adoptar lo último en el mercado, sino transformar con propósito, generando valor económico y social a largo plazo. Enfoque innovación La irrupción de la inteligencia artificial, además de abrir oportunidades excepcionales, introduce también nuevos vectores de riesgo que evolucionan con gran rapidez

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