28 economía HISPANO - ALEMANA Nº 2/2025 Es fundamental invertir para adecuar las redes de transporte y distribución a la realidad de un mundo cada vez más electrificado y digitalizado, que no imaginábamos hace años y donde crece la industria y tecnología electrointensiva en consumo. Y es algo que no solo atañe a la movilidad eléctrica, sino también, por ejemplo, a industrias como los centros de datos, para dar respuesta a los requerimientos de la conectividad. También urge una fiscalidad que envíe señales adecuadas al consumo en el momento de la adquisición, poniendo énfasis en el impulso de flotas, como han hecho mercados tan próximos como Portugal, cuyo crecimiento en movilidad eléctrica está siendo espectacular debido a estas palancas. Y, por supuesto, se necesita una regulación más ágil, menos farragosa y sin redundancias, para dar respuesta a los objetivos de descarbonización del transporte que España y el resto de Europa se han marcado. Además, es importante comunicar a la sociedad qué se está haciendo y por qué nos beneficia, algo que no se ha explicado nunca desde las administraciones públicas. Tenemos que convertir en entusiasmo lo que hasta ahora ha sido imposición. La industria ha hecho sus deberes, pero necesita el acompañamiento de políticas que ayuden a consolidar esa transformación. La electrificación puede convertirse en un motor clave para reforzar el tejido industrial y tecnológico español. ¿Qué medidas considera urgentes para evitar que España quede rezagada frente a otros países en la carrera por atraer inversiones, cadenas de valor y empleos vinculados a la nueva movilidad? El despliegue de infraestructuras de recarga sigue siendo uno de los grandes retos en España. ¿Qué barreras considera que siguen frenando su expansión a la velocidad necesaria? ¿Cree que las últimas normativas europeas y nacionales ayudarán a desbloquear la situación o queda aún mucho por hacer en el ámbito administrativo y regulador? Es importante insistir en que la infraestructura de recarga pública operativa hoy en España da respuesta más que suficiente a las necesidades del parque actual de vehículos eléctricos. No obstante, es preciso acelerar de cara al previsible crecimiento hacia 2030, año en el que el PNIEC establece un parque electrificado de 5,5 millones de vehículos, casi ocho veces el volumen de matriculaciones que cerramos en 2024. Dicho esto, se ha avanzado mucho en la colaboración público-privada, pero es preciso seguir derribando barreras que hoy persisten: la concesión de permisos y licencias, la transparencia informativa (por ejemplo, respecto a la disponibilidad de potencia en los puntos de conexión de la red eléctrica), la simplificación de las tramitaciones con administraciones públicas regionales y locales, así como con las compañías distribuidoras. Además, es necesario dotar a los CPOs de un CNAE específico que permita implementar una regulación más dinámica. España tiene los mimbres necesarios para liderar la movilidad del siglo XXI, que va ligada al vehículo eléctrico, conectado y autónomo Enfoque Movilidad Eléctrica
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