Revista / Zeitschrift 2025-02 | Cámara de Comercio Alemana para España | AHK

16 economía HISPANO - ALEMANA Nº 2/2025 Un poco de historia… Los coches eléctricos tienen más historia de la que creemos. No son cosa de la llegada de Tesla allá en 2003. El primero que aplicó un pequeño motor eléctrico para hacer mover un ‘automóvil’ fue el ingeniero húngaro Ányos Jedlik, en 1828. Seis años más tarde, al otro lado del Atlántico, el estadounidense Thomas Davenport construyó un artilugio similar que rodaba en una pista circular electrificada. Pero a quien se considera el padre del coche eléctrico es a Robert Anderson, un empresario y químico escocés que, entre 1832 y 1839, trabajó en un carruaje tradicional que se movía, de forma limitada, gracias a la electricidad. Veinte años más tarde, 1859, el científico francés Gastón Planté ideó las baterías recargables de plomo y ácido, que permitían que el vehículo rodase de forma más autónoma. El primer coche eléctrico como tal se presentó en Alemania en 1888: el Flocken Elektrowagen, creado por Andreas Flocken. Con forma de calesa, un motor de 0,7 kW de potencia y una batería de un centenar de kilos de peso, era capaz de moverse a 15 km/h. Y el gran hito del siglo XIX llegó en 1899, cuando el belga Camille Jenatzy superó por primera vez los 100 km/h de velocidad. Y lo hizo con el coche conocido como ‘La Jamais Contente’. Fueron los precedentes de un siglo XX en el que General Motors apostó en 1.990 por el EV1, un sedán biplaza de 1990, con140 CV de potencia y que podía recorrer algo más de 200 km entre recargas. Hidrógeno, los primeros pasos del futuro Según la patronal de la industria alemana de la automoción VDA (Verbandes der Automobilindustrie) la gran ventaja del hidrógeno es que puede producirse de forma limpia a partir de energías renovables y almacenarse en grandes cantidades. Creen que casi todos los fabricantes de vehículos comerciales apostarán en los próximos años por la movilidad basada en baterías eléctricas alimentadas con hidrógeno. La razón, explican, es que el uso de una pila de combustible o de un motor de hidrógeno permite cubrir largas distancias de forma segura y con breves paradas para repostar. Para avanzar en ese camino, el Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima (BMWK) y la VDA trabajan para estandarizar todo lo relacionado con el mercado del hidrógeno. Y la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) también cree que el hidrógeno tendrá un papel importante especialmente en camiones para el año 2030, cuando estima que habrá unos 60.000 en circulación en Europa… pero, de momento, la realidad es tozuda: en Alemania, según VDA, a cierre de 2024 había solo 113 puntos de recarga de hidrógeno. Con todo, marcas como BMW siguen desarrollando su tercera generación de coches alimentados con hidrógeno (de hecho, ya hay una flota en pruebas) y, en 2028 tiene previsto lanzar su primer coche eléctrico producido en serie y alimentado con hidrógeno (FCEV por sus siglas en inglés). Foto: SEAT El futuro del coche eléctrico La cantidad de energía que pueda almacenar en su batería, lo que tarde en recargarse y su duración marcará el futuro del coche eléctrico. Un problema que, si atendemos a lo que dice la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), es cada menor porque, durante los últimos años, el coche eléctrico ha aumentado en un 60% su autonomía (desde la Universidad de Aquisgrán, Alemania, los ingenieros especializados en movilidad eléctrica han detectado las tres innovaciones que supondrían un mayor avance para los coches eléctricos): - El ánodo de silicio en lugar del actual de cobre y recubierto de grafito (facilitaría una carga más rápida -en apenas 10 minutos- y podría estar disponible en un par de años). - La adopción general de las batería con celdas tipo ‘Blade’, más largas y delgadas que las actuales. Una tecnología que ya usa, por ejemplo la china BYD (estos acumuladores suministran más corriente y se refrigeran mejor en menos espacio). - Dentro de tres o cuatro años se espera que aparezca la fabricación de baterías con recubrimiento en seco. ¿Sus ventajas? Menor impacto ambiental, un aumento del 20% en la densidad energética y un 10% menos de costes de fabricación. La conjunción de estos y otros avances se espera que tenga como resultado coches eléctricos mucho más baratos para 2030, que superarán de largo las autonomías actuales, los tiempos de carga de sus baterías y su vida útil.

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