Revista 2024-01 Economía Hispano-Alemana | Cámara de Comercio Alemana para España (AHK Spanien)

12 economía HISPANO - ALEMANA Nº 1/2024 y resultados políticos e institucionales necesarios para alcanzar los objetivos de desarrollo. La auténtica prueba de una ‘buena gobernanza’ es el grado en el que hace realidad la promesa de los derechos humanos: derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales”. Desde el ámbito privado a la órbita pública, como sucede, en el caso de España, con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno. Reglas de juego Miguel Marín, socio director de aei (Análisis Económico Integral), destaca las claves de este desempeño, comenzando por “la transparencia (publicación abierta de información financiera, decisiones corporativas y políticas de sostenibilidad), la inclusión de partes interesadas (participación activa de empleados, clientes, inversores y la comunidad en el proceso de toma de decisiones) y adaptabilidad (flexibilidad para ajustarse a cambios en el entorno empresarial, tecnológico y regulatorio)”. Liderazgo ético (directivos que promueven una cultura de integridad y responsabilidad), educación y formación (con programas continuos sobre ética empresarial y responsabilidad social) y comunicación (informes de sostenibilidad y uso de plataformas para comunicar el compromiso con la responsabilidad social) completan este punto de apoyo y de encuentro para una buena gobernanza. Christian Krause, abogado y socio director del bufete internacional Monereo Meyer, aporta su opinión sobre la importancia de este desempeño para las empresas: “Tanto para los socios como para los administradores tiene que existir, en cualquier caso, un denominador común, que es el deber de lealtad para con la sociedad. Se trata de anteponer el interés y el bien común a los intereses personales que cada uno de ellos pudiera tener, pero siempre debiendo existir una colaboración necesaria para la consecución de determinados fines”. Y apunta a la relevancia de equilibrar intereses, “porque una inmensa parte del peso de obligaciones y responsabilidades recae en la administración y no en el máximo órgano social, es decir, en la junta general de socios. Un entorno de trabajo y esfuerzo conjunto entre órganos sociales debería ser el motor de las decisiones a tomar por la sociedad en todos los niveles”. Un ‘deber de lealtad’ en el que el consejo de administración no solo tiene que marcar la pauta, “sino convertirse en muro de contención frente a eventuales conflictos de intereses y confrontadas posiciones de socios frente a aquellas de la propia sociedad”. Los stakeholders (personas o grupos que pueden influir en una empresa –o verse afectados por sus acciones–) y los shareholders (accionistas, stockholders en Estados Unidos) forman parte de un magma de términos de contexto en el que destaca cada vez más otro término: whistleblowing . Inspirado en el ‘toque de silbato’ para avisar de algo, este pitido supone, grosso modo , el ejercicio del derecho de informar, denunciar sobre irregularidades cometidas en el seno de la empresa. Un paso más en el recorrido de la Responsabilidad Social amparado por un corpus normativo, testimonio de lo trascendental de un buen gobierno para una sociedad mejor y cada vez más reconocido por entidades de certificación como AENOR, que cuenta con su nuevo modelo de Índice de Buen Gobierno Corporativo 2.0. (con siete variables y 180 indicadores). En lo relativo a las empresas cotizadas, destacan informes como ‘Inclusión de Métricas ESG en los Sistemas de Remuneración de las Sociedades Cotizadas Españolas’, publicado en enero de 2022 por las áreas de Compensación de Consejeros y ESG de KPMG, en colaboración con Juan Pedro Gómez, profesor de IE University. Un análisis de los Informes Anuales de Remuneraciones publicados por 124 compañías del IBEX y del resto del mercado continuo en 2020 (últimos datos disponibles hasta esa fecha). Entre las conclusiones, se señalaba cómo, en 2020, solo un 32% de las compañías incluían este tipo de métricas (sobre todo, las empresas del IBEX, con especial presencia de las propias de los sectores de energía y construcción). El 68% de las compañías que incorporó estas métricas lo hizo en el corto plazo, mientras que un 32% las tuvo en cuenta tanto a corto como a largo plazo.

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