Zeitschrift / Revista Economía Hispano-Alemana 2023-01
33 economía HISPANO - ALEMANA Nº 1/2023 Enfoque Sr. Stein, en los últimos meses, el lanzamiento al mercado de una nueva generación de software basado en Inteligencia Artificial, como ChatGPT, no solo ha captado la atención de los expertos, sino que también ha demostrado por primera vez de forma asombrosa el potencial de la IA a los ciudadanos de a pie. Hablamos de textos generados por ordenador de cualquier extensión y sobre cualquier tema, que son prácticamente indistinguibles de los ensayos generados por humanos. Y esto parece ser solo un indicio de otras aplicaciones de la IA que pronto llegarán. ¿Cómo cambiará esto el papel de los humanos en las empresas? ¿Podemos seguir hablando del ser humano como piedra angular de la competitividad empresarial a pesar de esta evolución? La Inteligencia Artificial es a la vez una gran oportunidad que ya ha aterrizado en nuestras empresas y puede también convertirse en un potro desbocado que hay que domar para evitar efectos no deseados. Déjeme que me centre en una política clave a la hora de liderar personas como es la selección y el impacto que en ella tiene un uso sensato de la Inteligencia Artificial. La adecuación del candidato al puesto de trabajo se constataba, históricamente, a través de la identificación de palabras clave que aparecían en el currículo y que coincidían con la oferta del puesto. Sin embargo, parecía necesario realizar consideraciones adicionales que analizasen las capacidades reales del candidato. La digitalización las ha traído, y más cosas, pero nada en esta vida es neutral, y menos aún la aplicación de la tecnología a la gestión de las personas. Hoy por hoy estamos lejos de que las personas, por el hecho de serlo, sean redundantes y sustituibles; no obstante, hay muchos trabajos que sí son fácilmente digitalizables, como antes otros fueron mecanizados. Sin olvidar, por otro lado, que como dice Homero de Aquiles, era rico en recursos, y no un mero y mostrenco recurso. La conocida como ‘gran dimisión’ acaparó la atención de muchos departamentos de RRHH en plena pandemia de Covid-19, especialmente en las economías occidentales más potentes. El término hace referencia a la renuncia masiva al puesto de trabajo de parte de empleados que, a causa de la crisis pandémica, empezaron a cuestionarse sus carreras, condiciones laborales y objetivos a largo plazo. Así pues, la búsqueda de una mayor flexibilidad y un mejor equilibrio entre vida y trabajo comenzó a convertirse en una prioridad para muchos de ellos. ¿Estamos hablando de un fenómeno coyuntural o las empresas de este país también deben aprender lecciones para el futuro próximo? Quien más, quien menos se ha hecho una idea real de qué supone llevar a cabo la jornada laboral de modo remoto, en casa, rodeado por sus seres queri- dos, en un clima de confinamiento, y usando la tecnología digital. Hoy sabemos mucho más acerca de lo que supone no tener que ir a tu empresa, sino quedarse en la misma habitación donde se había dormido, sin cortes entre trabajo y lo demás, y así jornada tras jornada; de igual modo, que un día sí y otro también compatibilizamos sincrónicamente responsabilidades profesionales y familiares. Nunca antes habíamos entremezclado tanto niños, clientes, compañeros, jefes y cónyuges o parejas, sin solución de continuidad. Al estar en casa, parece que todo vale: ¿corremos el riesgo de no atender correctamente ni a la familia ni al trabajo? En cualquier caso, el teletrabajo ha venido para quedarse. Mis alumnos y clien- tes me ilustran sobre los pros y los menos pros, que habrá que ir tuneando hasta darle una configuración sensata para empresas y quienes las conformamos. El liderazgo es hijo de las necesidades de su tiempo: los millennials saben y nos recuerdan que no hay sustituto válido para la relación personal
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