Revista de la Cámara de Comercio Alemana para España / Zeitschrift der Deutschen Handelskammer für Spanien 03-2021

58 economía HISPANO - ALEMANA Nº 3/2021 ¿Qué emociones, pensamientos y expectativas le vienen espontáneamente a la cabeza cuando oye, lee o incluso pronuncia la palabra sostenibilidad? ¿Es algo vital, vivo? ¿O más bien artificial? ¿Le conmueve? ¿O le parece que el término tiene demasiado peso? ¿Despierta su curiosidad? ¿O desconecta? ¿Amenaza su modelo de negocio? ¿O inspira su espíritu emprendedor y le anima a buscar nuevos horizontes? Todo el mundo habla de sostenibilidad, sustainability, kěchíxú, Nachhaltigkeit: la ONU y BlackRock, el Foro Económico Mundial y Fridays for Future. El término ha inundado la “aldea global”. Pero, ¿qué es “sostenible”? Existe una cierta sobreexplotación del término que levanta muchas ampollas. ¿Se ha convertido en una palabra que vale para todo, que lo mismo sirve para el “Greenwashing” que para adoptar tácticas dilatorias? En estos casos conviene volver a su esencia. Sumerjámonos por un momento en sus estructuras profundas y, por tanto, en su historia. Estrategia de autocontrol La idea de sostenibilidad tiene profundas raíces en todas las culturas del mundo. Sin embargo, nuestro concepto moderno global proviene de la silvicultura alemana. La reivindicación del “uso sostenible” de los bosques fue planteada por primera vez por el administrador de minería sajón Hans Carl von Carlowitz. Hablamos de 1713, hace poco más de 300 años. Su preocupación era la escasez de madera, la crisis en torno a lo que entonces era el recurso energético fundamental y que amenazaba la existencia de la minería de la plata en los Montes Metálicos y de otras industrias de alto consumo energético en toda Europa. Los sucesores de Carlowitz afrontaron una enorme tarea. Tenían que detener y revertir la deforestación de sus territorios, la sobreexplotación de la madera. Su visión era el “bosque eterno” y la “estabilidad” del suministro de madera. El sistema de regulaciones que idearon los silvicultores se resumía en una simple regla general: “No cortar más madera de la que volverá a crecer”. Parece algo banal, pero la frase engloba la polaridad de economía (“cortar madera”) y ecología (“volver a crecer”). Se refiere a las limitaciones de nuestra intervención en la naturaleza. Declara que el “volver a crecer”, es decir, la regeneración de un recurso, es la medida, la norma, incluso el requisito previo para su uso. Se produce, pues, un cambio de paradigma: nuestra intervención en la naturaleza viene determinada por la capacidad de los ecosistemas y no por las leyes del mercado de oferta y demanda. En términos modernos, la economía pasa a convertirse en un subsistema de la biosfera. Término opuesto a “colapso” Mi favorita en el maremágnum de definiciones posteriores ha cumplido más de 200 años. Se puede encontrar en el “Diccionario de la Lengua Alemana” de Joachim Heinrich Campe de 1809, donde “sostenibilidad” es “aquello a lo que uno se aferra cuando todo lo demás ya no se sostiene”. De nuevo, solo una frase corta, pero que también lo engloba todo: la sostenibilidad sería entonces el término opuesto a “colapso”. Un hallazgo sorprendente. De hecho, es la misma imagen mental que subyace a la nueva concepción del término de finales del siglo XX, surgido a raíz del informe de 1972 del Club de Roma sobre “Los límites del crecimiento”. Sus autores buscaban (¡hace ya 50 años!) un modelo de sistema mundial que fuera “sostenible” (“sustainable”). Es decir, un sistema que fuera “inmune a un colapso repentino e incontrolable” y, al mismo tiempo, que garantizara las necesidades materiales básicas de todos los habitantes del planeta. Tanto en el diccionario alemán de 1809 como en el informe de 1972, el término se centra en lo que es sostenible a largo plazo. Aúna las soluciones que preservarán nuestros medios de subsistencia naturales en el planeta azul para todos los tiempos. Esta es la única otra constante en la idea de la sostenibilidad desde sus inicios: ajustar el concepto a nuestra necesidad de seguridad y permanencia. “No se debe moler la semilla” Otra bella metáfora de la sostenibilidad podría provenir de la sabiduría campesina de todas las culturas del mundo. Pero fue EMPRESA Y SOSTENIBILIDAD HACIA UNA ECONOMÍA VERDE, EFICIENTE Y CIRCULAR WWW.AHK.ES/ENCUENTRO2021 PREVIO ENCEMP 2021 Sostenibilidad: nuestro término más noble y por qué debemos usarlo con cuidado V ENCUENTRO EMPRESARIAL HISPANO-ALEMÁN 28 OCT 2021 M A D R I D ENCEMP 2021

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