Revista/Zeitschrift Economía Hispano-Alemana 02-2021 | Junio/Juni 2021

56 economía HISPANO - ALEMANA Nº 2/2021 El término “sostenibilidad”, que en sus inicios hacía referencia a cuestiones medioambientales, se utiliza hoy para referirnos a la necesidad de tener en cuenta en nuestras decisiones no solo aspectos económicos, sino también aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno. La sostenibilidad, así entendida, ha venido a sustituir al concepto de “responsabilidad social corporativa”. Una ventaja de este cambio es que la sostenibilidad nos lleva de una forma natural a enmarcar estas acciones en la actividad ordinaria de las empresas: tienen que integrar los criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) en sus decisiones. No es un añadido, sino que está en el centro de la actividad de la empresa. Podríamos pensar que, así como el discurso pragmático de la sostenibilidad ha sustituido al discurso buenista de la responsabilidad social, también ha superado al discurso moralizante de la ética. Pero lejos de ser así, la reflexión ética sigue siendo necesaria en el mundo de la sostenibilidad. La ética es como el Ave Fénix : cuando se la da por muerta, resurge de sus cenizas y vuelve a alzar majestuosamente el vuelo. ¿En qué puede ayudar la ética a la sostenibilidad? La ética reflexiona sobre las acciones humanas desde la perspectiva del impacto que estas acciones tienen en quien las ejecuta y en quienes se ven afectados por ellas: mis acciones tienen un impacto en mí -me hacen mejor o peor persona- y tienen un impacto -para bien o para mal- en los demás, ya sean otras personas, la sociedad en su conjunto o incluso el entorno natural. Una primera pregunta que se hace la ética es el porqué de nuestras acciones, qué nos mueve a actuar. Es frecuente que nos preguntemos por qué las empresas se interesan por la sostenibilidad. Detrás de esta pregunta siempre está la duda de hasta qué punto las empresas se lo creen o lo hacen por alguna razón inconfesable e interesada. Seamos realistas: habrá un poco de todo, como la vida misma. En este mix de motivos la ética también tiene un papel que jugar. Hay un business case de la sostenibilidad, que habla de la conveniencia de ser sostenibles por el impacto positivo en la cuenta de resultados o en aspectos más intangibles como la reputación. Pero hay también un moral case , que apela al sentido de responsabilidad. Desde la ética, la sostenibilidad es una exigencia y no solo una moda. Una segunda pregunta que se hace la ética es el para qué de nuestras acciones, qué queremos obtener. El debate sobre el propósito de la empresa tiene mucha relación con la sostenibilidad. También en el modelo clásico accionarial -según el cual la finalidad de la empresa consiste en maximizar el valor del accionista- tiene cabida la sostenibilidad: tener en cuenta los criterios ASG es un medio para seguir maximizando el valor. Pero esta visión acaba por instrumentalizar la sostenibilidad, porque la sostenibilidad tiene sentido si y solo si contribuye a la maximización del valor. Hoy en día se está abriendo camino una visión alternativa que invierte la relación entre estos términos: la generación de un valor económico no es el fin, sino el medio para un propósito más amplio, a saber, cómo la empresa contribuye al desarrollo de las personas que trabajan en ella y de las comunidades en las que opera. Desde la ética, la sostenibilidad no es un medio necesario para seguir operando, sino el propósito que da sentido a la actividad de la empresa y unidad a todos los agentes implicados. ¿Qué aporta la ética a la sostenibilidad? Por una parte, aporta una justificación más radical de su razón de ser. No es una cuestión de resultados o de conveniencia política; la sostenibilidad es unmodo de concretar la responsabilidad que los seres humanos tenemos de contribuir a mejorar el mundo en el que vivimos (como se suele decir, a entregar a las generaciones futuras un mundo mejor que el que recibimos). Por otra parte, aporta un orden de prioridades en su aplicación práctica. La sostenibilidad no es solo adoptar unos medios (productos, procesos, políticas) a unas nuevas exigencias sociales; es sobre todo darle un nuevo sentido a la misión de la empresa en la sociedad. Esa radicalidad y esas nuevas prioridades exigen por nuestra parte esfuerzo, sacrificio: poner el bien de los demás por delante del propio interés. La sostenibilidad es el nuevo nombre de la solidaridad. Joan Fontrodona P rofesor de Etica Empresarial. Titular de la Cátedra CaixaBank de Sostenibilidad e Impacto Social. IESE Business School. EMPRESA Y SOSTENIBILIDAD HACIA UNA ECONOMÍA VERDE, EFICIENTE Y CIRCULAR WWW.AHK.ES/ENCUENTRO2021 PREVIO ENCEMP 2021 Sostenibilidad y ética: la fuerza de una idea V ENCUENTRO EMPRESARIAL HISPANO-ALEMÁN 28 OCT 2021 M A D R I D ENCEMP 2021

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