Revista Economía Hispano-Alemana 03-2020
38 economía HISPANO - ALEMANA Nº 3/2020 enfoque El debate sobre la aprobación de determinados proveedores de hardware en licitaciones públicas en los Estados Unidos y la Unión Europea revela, por un lado, la competencia por las normas técnicas, pero por otro lado también la importancia central de la cuestión de la seguridad de los datos. ¿Qué aspectos se esconden detrás de la definición de estas normas? ¿Qué importancia tiene la ciberseguridad? La ciberseguridad es fundamental, tal y como hemos podido comprobar durante la pandemia. Necesitamos un enfoque de seguridad desde el inicio de la cadena de valor, desde “el diseño” y a lo largo de todo el proceso. Muchos desarrolladores y empresas lo están aplicando conscientes de las vulnerabilidades que plantea el ciberespacio y la necesidad de fortalecer la confianza digital. Es cierto que, con el RGPR la UE tiene la ley más estricta y moderna de protección de datos a escala global. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las infraestructuras de telecomunicaciones son esenciales y, por tanto, han de ser protegidas por la importancia que tienen para el funcionamiento de las economías y la sociedad en su conjunto. Aquí las empresas de telecomunicaciones están invirtiendo de manera sustantiva y ello lo podemos comprobar por su alto grado de seguridad y fiabilidad. De cara al futuro, el crecimiento del Internet de las Cosas, la adopción de sistemas de Inteligencia Artificial, el Big Data y otras tecnologías generarán nuevos retos relacionados con la seguridad que requerirán de una visión más integral. En este contexto hay que tener en cuenta la velocidad de la innovación tecnológica que reduce el tiempo de obsolescencia de los niveles de protección. Por tanto, todos los integrantes de la cadena de valor deben esforzarse por incorporar medidas de seguridad en sus productos y servicios desde las primeras etapas del diseño hasta las últimas. El proceso de digitali- zación también implica que las empresas han de ser conscientes de los riesgos cibernéticos y que deben adoptarse soluciones en los procesos, las tecnologías y capacitación de sus empleados. Telefónica está ofreciendo servicios y apoyo en este ámbito desde la unidad de ciberseguridad donde contamos con los mejores profesionales del sector. Así lo demuestra el estatus Gold de Competencia en Seguridad que Microsoft ha otorgado a ElevenPaths, compañía de ciberseguridad de Telefónica Tech. Desde su punto de vista y basándose en su conocimiento sobre la estructura económica española, ¿cuál es la tasa de adopción de tecnologías relacionadas con la IA por parte de las empresas españolas? ¿Se necesitan programas específicos por parte del sector público? En España las grandes empresas constituyen tan solo el 1% del tejido empresarial, es decir, el 99% restante lo conforman las pequeñas y medianas empresas que generan el 66% del empleo. Es importante destacar que en este grupo tan heterogéneo de compañías las microempresas superan el 90% del total y las pequeñas, con una plantilla de entre 10 y 15 empleados, tan solo el 2%. Esta estructura del tejido empresarial español plantea retos muy destacables en el proceso de digitalización de la economía. Se estima que dos de cada tres empresas españolas arrastran un retraso en sus procesos de digitalización y solo el 20% de sus ingresos proviene de servicios y productos digitales. Un estudio reciente de la Comisión Europea revela que más de la mitad de las empresas españolas aún no usa Inteligencia Artificial en sus procesos ni planea hacerlo a corto plazo. Entre las principales razones que aluden para no incorporar estos sistemas se encuentran la falta de habilidades tecnológicas y los elevados costes de implantación. Por tanto, se necesitan programas específicos para aumentar la escala de estas empresas con incentivos para acelerar la adopción de nuevas tecnologías. Se podría, por ejemplo, crear fondos públicos para apoyarlas en estos procesos y facilitar la capacitación de sus empleados. A su vez, sería muy relevante que se definieran estrategias nacionales y fondos públicos de transformación digital para sectores clave como el transporte, la movilidad, el turismo o la agricultura. La Unión Europea tiene un gran reto por delante: no puede seguir confiando en su poder regulador, sino que debe convertirse en una superpotencia tecnológica por sí misma
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