Revista Economía Hispano-Alemana 03-2020
17 economía HISPANO - ALEMANA Nº 3/2020 El enfoque human-centric pone rumbo a la estrategia europea Los datos de la última Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España de Fecyt ponen de manifiesto que un tercio de los españoles ve más riesgos que beneficios en las aportaciones de la Inteligencia Artificial. Reticencias que el estudio atribuye en gran parte a la desconfianza hacia los intereses comerciales de las compañías responsables de estas tecnologías y a la preocupación por la privacidad de sus datos. A nivel normativo, esta creciente presencia de la Inteligencia Artificial ha introducido en cada país una serie de consideraciones desde el punto de vista jurídico y ético. Con ánimo de promover un ecosistema de confianza y de excelencia, la Comisión Europea presentaba el pasado mes de febrero el Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial, que esboza algunos de los pilares para impulsar la competitividad europea en esta materia. Entre los valores defendidos en el documento se encuentran los principios de equidad e inclusión que eviten sesgos e impactos discriminatorios por razón de género, origen étnico, religioso u orientación sexual; los principios de transparencia y explicabilidad, que garanticen la comprensibilidad, fiabilidad y seguridad de los datos, y la privacidad y los derechos humanos de las personas. “Todos ellos hacen alusión a un enfoque human-centric , con supervisión humana de la IA”, explica Jorge Villagrá, Senior Research Scientist del Centre for Automation and Robotics del CSIC-UPM. Para el experto, “la explotación correcta de esta visión permitiría a Europa recuperar o mantener el liderazgo en aplicaciones la IA de seguridad crítica, aquellas en las que no están permitidos los fallos, como la aeronáutica, la automoción, el equipamiento médico o la Industria 4.0”. Una visión que comparte también Cristoph Steck, director de Políticas Públicas e Internet de Telefónica, que se muestra convencido de que “para tener una digitalización sostenible tenemos que apoyarnos en nuestros valores europeos y el uso ético y responsable de la tecnología”. “Ciertamente necesitamos un enfoque ético para garantizar que los sistemas de Inteligencia Artificial respeten los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho”, subraya. Junto a este marco ético y normativo, los expertos apelan también a una apuesta por la inversión a través de planes de actuación por sectores orientados a acelerar la penetración de la IA en la economía. “Para ello se necesita una acción coordinada entre el sector público y privado para acertar en las recetas y políticas”, explica Steck. “Se podría, por ejemplo, crear fondos públicos para apoyarlas en estos procesos y apoyar la capacitación de sus empleados. A su vez, sería muy relevante que se definieran estrategias nacionales y fondos públicos de transformación digital para sectores clave como el transporte, la movilidad, el turismo o la agricultura”, concluye. w
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