Economia-Hispano-Alemana-02-2019

53 economía HISPANO - ALEMANA Nº 2/2019 Walther von Plettenberg Director gerente de la Cámara de Comercio Alemana para España Geschäftsführendes Vorstandsmitglied der AHK Spanien Entre el público, con las noticias sobre el brexit y las previsiones para las elecciones en España y Europa, ha pasado desapercibida una decisión de gran alcance del Parlamento Europeo del 27 de marzo sobre las emisiones de C0 2 de los vehículos de motor nuevos. Para cumplir las obligaciones de Europa en virtud del Acuerdo de París de 2014 sobre la protección del clima (una reducción del 40% de las emisiones de C02 en comparación con las de 1990), los objetivos, ya de por sí muy ambiciosos, de 95 g/km para la industria del automóvil a partir de 2020 se extremarán a partir de 2030. Esto significa que las emisiones de C02 deben reducirse un 15% adicional para 2025 y otro 31% (vehículos comerciales) y 37,5% más (turismos) para 2030. Para los automóviles, esto significa un irreal consumo medio de entre 2 y 3 litros por cada 100 kilómetros. Esto se traducirá inevitablemente en un giro hacia la electromovilidad forzado políticamente, con el abandono del principio de neutralidad tecnológica. No en vano, la electromovilidad tiene la ventaja de desplazar completamente las emisiones de C02 a otro sector (el de generación eléctrica) en el que la electricidad todavía se produce en gran parte a partir de fuentes de energía convencionales (en Alemania sigue siendo de alrededor del 60%). El motor de combustión, por eficiente y limpio que sea, no puede hacer eso. Y la producción de baterías, que consume mucha energía, se obvia por completo en el debate. Este ilusorio planteamiento conduce a nuevas dependencias geopolíticas y a la reubicación de un considerable valor añadido en otras regiones. China, en particular, ha desarrollado una fuerte tecnología en los últimos años y ha conseguido las materias primas necesarias para las baterías en todo el mundo. Las baterías por sí solas representan hasta un 40% del valor añadido de un coche eléctrico. Esto marcará un rumbo peligroso para el futuro de la política económica de Europa. Conviene recordar que Europa es responsable solo de alrededor del 10% de las emisiones mundiales de C02, mientras que China representa el 27% y Estados Unidos el 15%. El tráfico por carretera, por otro lado, representa en Europa alrededor del 20% de las emisiones totales. Los vehículos de motor de Europa representan alrededor del 2% de las emisiones mundiales de C02. ¿Es el automóvil en Europa realmente el villano del cambio climático o solo un chivo expiatorio? In der öffentlichen Wahrneh- mung ist zwischen den Nach- richten zu Brexit und Progno- sen zu den Wahlen in Spanien und Europa eine weitreichende Entscheidung des Europapar- laments vom 27. März zum CO2-Ausstoß neuer KFZ unbe- merkt geblieben. Um den Verpflichtungen Euro- pas aus dem Pariser Abkom- men zum Klimaschutz von 2014 nachzukommen – Reduzierung des C02-Ausstoßes um 40% gegenüber 1990 –, wird bei den bereits außerordentlich ehrgeizigen Zielen in der Au- tomobilindustrie ab 2020 mit 95g/km ab 2030 noch einmal nachgelegt. Demnach muss der CO2-Ausstoß bis 2025 um weitere 15 Prozent sinken, bis 2030 um weitere 31% (Nutz- fahrzeuge) bzw. 37,5% (PKW). Für Autos bedeutet das einen unmöglichen Durchschnittsver- brauch von rd. 2 bis 3 Liter auf 100 Kilometer. Das bedeutet zwangsläufig eine politisch for- cierte Kehrtwende in Richtung Elektromobilität unter Aufgabe des Grundsatzes der Techno- logieoffenheit. Denn die Elek- tromobilität hat den Vorteil, den CO2-Ausstoß vollständig in einen anderen Sektor – den der Stromerzeugung – zu ver- lagern, in dem immer noch Elektrizität großenteils aus kon- ventionellen Energieträgern produziert wird – in Deutsch- land noch zu rd. 60 Prozent. Das kann der Verbrennungsmo- tor, so effizient und sauber er auch ist, nicht leisten. Und die extrem energieintensive Her- stellung von Batterien wird bei der Diskussion völlig vernachlässigt. Diese trügerische Abkehr führt zu neuen geopoliti- schen Abhängigkeiten und zur Verlagerung erheblicher Wertschöpfung in andere Re- gionen. Insbesondere China hat hier über die letzten Jahre eine starke Technologie aufge- baut und sich die für Batterien notwendigen Rohstoffe welt- weit gesichert. Bis zu 40% der Wertschöpfung eines Elektro- autos liegt allein bei den Bat- terien. Es werden damit für die wirtschaftspolitische Zukunft Europas gefährliche Weichen gestellt. Europa ist zwar nur für rd. 10 Prozent des weltweiten Aus- stoßes des CO2 verantwort- lich, China hingegen für 27% und die USA für 15%. Der Straßenverkehr wiederum zeichnet in Europa für rd. 20% der Gesamtemissionen verant- wortlich. Europas KFZ verant- worten demnach rd. 2 Prozent des weltweiten CO2-Ausstoßß- es. Ist das Automobil Europas wirklich der Bösewicht des Kli- mawandels oder nicht eher ihr Sündenbock? Trügerischer Klimaschutz Engañosa protección del clima

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