Revista CCA 2-2018 calidad media
La investigación e innovación tecnológicas representan un reto decisivo para el desarrollo industrial y empresarial a ni- vel global. Potenciar la I+D+i y sus efectos multiplicadores sobre el conjunto de la economía, la competitividad, el empleo y la ca- lidad de vida de las sociedades se ha convertido, en una priori- dad en el conjunto de las políticas de los países y de la Unión Europea, a través del desarrollo de estrategias y programas de apoyo a la investigación e innovación como Horizonte 2020. El impacto económico y social de la apuesta por la innovación parece un hecho constatado en naciones como Corea del Sur, Suecia, Singapur, Alemania, Suiza o Japón, que encabezan el último ranking en gasto en investigación y desarrollo elabora- do por Bloomberg, clasificación que sitúa a España en el pues- to 29 a nivel mundial. Los efectos de retorno de la I+D a nivel empresarial se aprecian también visiblemente en firmas ger- manas como Volkswagen, Daimler, Bosch, BMW, Siemens y Ba- yer, que ocupan lugares destacados en el top 10 en la lista de la Comisión Europea de las 1.000 empresas que más invierten en innovación. Se estima que las inversiones en I+D realizadas a nivel mundial en 2016 alcanzaron cerca de dos billones de dólares en paridad de poder de compra, de los que unos 20.000 millones correspon- dieron a España, apenas un 1% del total, según recoge el infor- me ‘Investigación e innovación: ¿qué nos jugamos?’, publicado por el Observatorio Social de La Caixa. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la inversión total de la economía española en I+D alcanzó en 2016 los 13.260 millones de euros, un 0,7% más que en el ejercicio pre- cedente, en el que el gasto dedicado a esta partida se incrementó en un 2,7%. En términos globales, el esfuerzo relativo de los países en I+D se suele medir mediante la proporción que representa el gasto en esta partida sobre el producto interior bruto (PIB). Tenien- do en cuenta este indicador, la innovación siguió perdiendo peso en la estructura productiva española, continuando, por sexto año consecutivo, con una evolución por debajo del PIB (+3,3%). De es- ta manera, la ratio de inversión I+D sobre PIB retrocedió del 1,22 registrado en 2015 al 1,19 en 2016. La crisis económica ha acentuado aún más la brecha ya existen- te en materia de innovación entre los países de la UE, ya que mientras economías como la alemana reforzaban sus recursos destinados a esta partida, otras como la española veían notable- mente recortados los fondos presupuestarios dedicados a ella. Como resultado, “España invierte hoy un 9,1% menos en I+D que en 2009, mientras que la UE en su conjunto invierte un 27,4% más, una evolución que contrasta con la de las otras cuatro grandes economías del continente: Reino Unido (+39%) Alemania (+38%), Francia (+14%, dato de 2015) e Italia (+12%), que acumulan crecimientos de doble dígito en este pe- riodo”, señalan desde la Fundación Cotec para la innovación. 11 economía HISPANO-ALEMANA Nº 2/2018 foto: Bayer
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